
Ayer, día 20 de abril, estuve presentando La Fábrica Creátor en la Feria del Libro de Córdoba. Está haciendo un tiempo inclemente y temíamos que la lluvia destrozase la presentación o que fuese cancelada, pero afortunadamente la lluvia nos dio una tregua y la organización nos dio la alegría de poder presentar la novela en la zona infantil y juvenil: una carpa muy bien preparada.
Me llevé una sorpresa enorme al descubrir que toda una clase de 1º de la ESO había acudido a la presentación a pesar de ser domingo. Había unos treinta alumnos esperándome, muchos de ellos con mi novela. Me sentí infinitamente arropada por todos ellos que hiceron de la presentación un diálogo divertido.
Les conté por qué había escrito esta novela para Marina y, como ellos tenían la misma edad que ella cuando le escribí La Fábrica Creátor, se sintieron identificados. Después les propuse que me hiciesen algunas preguntas, porque habían trabajado el primer capítulo en clase de Lengua (bendita profesora). Al principio tuvieron sus reparos, pero pronto se alzaron las manos y empezamos a contarnos cosas. Es increible la curiosidad tan sana que se tiene a esas edades, fueron tan geniales... Sentían interés por el personaje de Carlos, pero también por mi motivación a la hora de escribir, por mis libros preferidos, por el tiempo que había tardado en escribir la novela... Pronto los padres que estaban allí acompañando a sus hijos se animaron también a preguntar y creo que cada vez nos íbamos sintiendo todos más cómodos allí.
Tan cómodos que casi no me di cuenta del diluvio que estaba cayendo fuera. Sólo cuando comencé a leerles un fragmento de la novela me di cuenta del ruido que hacían las gotas sobre la carpa.
Así que terminé pronto y, sorprendida enormemente, me encontré con muchos libros que firmar y con muchas preguntas más.
La lluvia nos dio una tregua a la salida de la carpa y volví a casa en coche con una enorme sonrisa.